En Diciembre de 1926, la Iglesia chilena, especialmente la de Santiago tuvo una semana de festejos, con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen, la cual había sido solicitada por los Obispos de Chile, y concedida por Su Santidad el Papa Pio XI en 1923. De acuerdo al decreto vaticano emitido por Su Santidad el día 24 de octubre de 1923, por decreto Vaticano emitido por el Papa, se declaró: «A la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, Patrona Principal de toda la República Chilena, concediéndole todos los privilegios y honores que a los principales Patronos de los lugares por derecho competen». (Publicación «Virgen del Carmen Reina de Chile».



